Preguntas que nos hacen seguido antes de empezar
En cada reforma aparecen las mismas dudas: cuánto se puede tocar de una instalación vieja, si conviene mover tabiques o si hay que sacar el baño de servicio durante la obra. Acá van las respuestas que damos en la primera visita, sin vueltas.
¿Hace falta demoler todo para adaptar un baño?
Casi nunca. En la mayoría de los casos se retira la bañera, se arma una ducha a nivel con pendiente mínima y se refuerzan los muros donde van las barras de apoyo. Si el piso está en buen estado, se puede colocar un porcelanato texturado encima sin picar toda la carpeta.
¿Cuánto tiempo queda el ambiente fuera de uso?
Depende del alcance. Un baño con cambio de ducha y barras suele estar inutilizable entre tres y cinco días. Una cocina con recambio de mesada y conexiones de agua y gas puede llevar dos semanas, pero se organiza por etapas para que puedas seguir cocinando con una mesada provisoria.
¿Se puede ampliar la circulación sin tocar tabiques?
A veces sí. Sacar un lavadero, reemplazar puertas por correderas o correr un mueble bajo puede liberar entre 20 y 40 cm de paso. Cuando el ancho no alcanza para un giro de silla de ruedas, ahí sí evaluamos mover un tabique y revisamos si es portante antes de proponer nada.
¿Trabajan en departamentos con reglamento de copropiedad?
Sí, y en esos casos el proyecto se ajusta a lo que permite el reglamento. Antes de intervenir cañerías o losas pedimos la autorización del consorcio y coordinamos los horarios de obra con el encargado para no romper la convivencia del edificio.
¿Qué pasa si la vivienda es alquilada?
Se puede adaptar igual, pero priorizamos soluciones reversibles: barras que se anclan a mampostería sin dañar revestimientos, rampas desmontables, iluminación con enchufe en lugar de instalación fija. Dejamos por escrito qué se retira al finalizar el contrato.
¿Cómo se define el orden de las etapas?
Primero lo que reduce riesgo: baño, circulación y desniveles. Después lo que mejora la comodidad diaria: cocina, almacenamiento e iluminación. Si el presupuesto es acotado, arrancamos por la etapa crítica y dejamos el resto planificado para más adelante.