Baños sin desniveles ni sobresaltos
Cambiamos la bañera por una ducha a nivel, con pendiente mínima hacia un desagüe lineal y piso texturado. La persona entra y sale sin escalón y sin depender de otra mano.
Trabajamos con familias que cuidan a un familiar mayor, con personas que se movilizan en silla de ruedas o con bastón, y con quienes quieren anticiparse antes de que un problema aparezca. Estas son las mejoras que más se notan en el día a día.
Cambiamos la bañera por una ducha a nivel, con pendiente mínima hacia un desagüe lineal y piso texturado. La persona entra y sale sin escalón y sin depender de otra mano.
Revisamos pasillos, puertas y giros. Un espacio libre de 1,50 m en la cocina o el baño permite maniobrar solo, sin pedir ayuda para cada movimiento.
Bajamos estantes, sumamos cajones con manijas de palanca y dejamos un tramo de mesada rebajado para trabajar sentado. Lo que se usa todos los días queda al alcance.
Luces con sensor a 40 cm del piso en el camino al baño, y luz indirecta en el dormitorio. Se reduce el riesgo de tropezar cuando uno se levanta a oscuras.
Organizamos las tareas por etapas para que el baño o la cocina queden fuera de servicio la menor cantidad de días posible. Coordinamos gremios y tiempos.
Antes de mover un tabique o cambiar una grifería, te contamos por qué conviene y qué se gana. Si algo no cierra, buscamos otra solución.
Trabajamos sobre viviendas en uso, casi siempre con la familia adentro. Por eso cada intervención arranca por lo que hoy no funciona: un umbral que se convierte en obstáculo, una mesada demasiado alta, un placard al que solo se llega con escalera. Estas son las líneas de trabajo que aplicamos según el caso.
Retiramos bañeras altas, armamos duchas a nivel con pendiente mínima y desagüe lineal. Sumamos barras de apoyo en L, asiento abatible y grifería termostática. El piso pasa a porcelanato texturado antideslizante.
Reorganizamos mesadas y electrodomésticos para que el giro de una silla de ruedas entre sin roces. Mesada continua a 85 cm, un tramo rebajado a 75 cm para trabajar sentado y cajones con manijas de palanca.
Medimos cada paso antes de tocar un tabique. Ampliamos a 90 cm los tramos críticos, eliminamos desniveles entre ambientes y revisamos el sentido de apertura de las puertas para que no bloqueen el recorrido.
Combinamos luz general con puntos de trabajo y luces de noche con sensor a 40 cm del piso. La idea es evitar sombras duras en escaleras, baños y pasillos, donde un contraste mal puesto genera tropiezos.
Reemplazamos placares de piso a techo con puertas pesadas por módulos bajos, cajones y barrales a 1,20 m. Lo que se usa todos los días queda accesible sin escalera ni estiramientos forzados.
Cuando no se puede parar toda la casa, planificamos por fases: primero lo que reduce riesgo, después lo que mejora comodidad. Coordinamos gremios y dejamos el ambiente fuera de servicio la menor cantidad de días posible.
Si querés ver cómo aplicamos estos criterios en una vivienda concreta, podés leer el caso del baño adaptado en Tolosa o escribirnos desde la página de contacto para contarnos tu situación.